Los romanos ya conocían la propiedad enfriadora de la terracota por la que, tras ser sumergida en agua, a medida que se evapora el agua del exterior, enfría el interior. Basándose en esta propiedad, Arian Brekveld diseñó este enfriador de vino en terracota que, una vez mojado, se coloca sobre la botella.
Su forma interior es la de una botella tipo Burdeos.
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